Ya no hay vuelta atrás, soy adicta a viajar y no quiero dejarlo nunca.
Mochilera y arriesgada aventurera, esta es la trayectoria de mis últimos viajes y no voy a parar.
Y es que ya me convencí que, viajando, el tiempo pasa más despacio, se vive más intensamente. Y yo quiero vivir 500 años en 80. Y para eso tengo que viajar mucho...
Dormimos bastante cómodas peleando con la fría humedad y nos despertamos temprano. Una pequeña mochila es suficiente para meter una toalla y marchar a pasar el día de nuevo a "Blue Lagoon".
A las 9 de la mañana y antes de la
llegada de los primeros turistas es la mejor hora para admirar en todo
su explendor la belleza de este sitio. Aprovechamos para sacar muchas
fotos y para desayunar en un sitio privilegiado de la pequeña cala, ya
han abierto nuestra furgo preferida.

Al poco tiempo, Gero, llega con su mochila empaquetada y se une a nosotras en nuestra privilegiada zona de la cala, en plena arena blanca, creo que le gustaron nuestras ganas de aventura y también quiere unirse a ellas. Le contamos entusiasmadas la suerte que tuvimos conociendo a Elvin.
EL chico de las hamacas, Hesham, también llega a Comino para pasar el día con nosotros, está de vacaciones y se acaba convirtiendo en un compañero más.
En Blue Lagoon hay varias actividades para hacer. Una lancha te acerca hasta el islote que se encuentra enfrente, llamado Cominotto, y también hay un colchón tirado por una lancha motora que parece divertido. Hesham nos convence para montar con él en el colchón y wow! descarga de pura adrenalina! A punto de volcar varias veces hasta el capitán de la lancha se asusta, dice que no suele ir tan rápido pero que como montaba su amigo Hesham... Una experiencia de riesgo yendo con Hesham... pero, quizás, sobre todo por esta razón, super divertida!

Llegó el momento de recoger el campamento, y para ello fuimos caminando hasta el camping con Gero y Hesham, pero primero visitamos un castillo en lo alto de la ísla desde donde hay unas preciosas vistas y, en consecuencia, unas bonitas fotos.
Devolvemos la tienda a Elvin y muy agradecidas nos despedimos corriendo para montar en el barco de vuelta a Malta que, sin saberlo, tenía parada en el camping.
Hesham es un maltés de procedencia turco-egipcia de tan sólo 21 años que vive en Gozo, la otra ísla que nos queda por visitar. Antes de despedirnos nos invita a pasar el siguiente día en Gozo, hacer de guía y alojarnos en su casa frente al mar. Creo que seguimos de suerte!
Después de casi dos horas de autobús eternas llegamos a La Valeta, capital de Malta. Nos sigue fascinando Malta y su aire de historia.
La Valeta, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los lugares con mayor concentración de zonas históricas del mundo. Una ciudad fortificada que construyeron en el siglo XVI los Caballeros de San Juan.
Todos los edificios fueron construidos con la característica piedra caliza de Malta, creando un decorado uniforme de un hermoso color ocre que va cambiando de tonalidad según la luz del día y que convierten la ciudad en un verdadero museo al aire libre.

Cargados con las mochilas, buscamos un sitio donde pasar la noche y disfutar de una necesaria ducha. Encontramos un hotel con unas vistas espectaculares por 20€ por cabeza en habitación triple con desayuno. Nos dimos el homenaje y aceptamos por unanimidad pasar la noche aquí porque las vistas bien merecían este precio.

Después de una ducha interminable salimos a pasear por La Valeta, cenar unas tremendas pizzas y coger el autobús que nos llevará a la famosísima zona de fiesta nocturna de Malta, Sant Julian's!

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